El resto de la semana en la firma de diseño transcurrió bajo una tensa y calculada normalidad. Alissa se había encargado de blindar su entorno, sumergiéndose en los presupuestos y las muestras de materiales para la remodelación de Knight Industries. Frente al resto del equipo y los ingenieros, ella era la directora implacable, contenida y profesional de siempre. Kyler, por su parte, cumplía con su palabra a la perfección; mantenía una distancia respetuosa, limitándose a dar reportes logísticos con una seriedad que casi hacía dudar a Alissa de que las noches anteriores hubieran sido reales.Sin embargo, cada vez que sus miradas se cruzaban en los pasillos, Alissa sentía un escalofrío. El verde felino de los ojos de Kyler le recordaba, sin necesidad de palabras, el calor de la suite de The Grand Velvet, el sabor de la fresa y el pacto de pura lujuria que habían sellado.El viernes por la tarde, la agitación en la oficina comenzó a disminuir. A la hora de salida oficial, el personal admi
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