**Punto de Vista de Vinicio**La puerta de acero de la habitación del pánico se selló con un golpe pesado, aislándonos del caos exterior. Mi pecho subía y bajaba mientras recargaba la pistola. La sangre de la pelea aún goteaba por mi brazo, pero apenas la sentía. Laurabeth se apretaba contra mí en el reducido espacio. Su respiración era rápida y aterrorizada. Pasé un brazo alrededor de su cintura, protegiéndola con mi cuerpo. Mi otra mano permanecía firme sobre el arma, lista para cualquier cosa.—¿Lo oíste? —susurró ella. Su voz temblaba mientras paseaba por la pequeña habitación—. Dijo que alguien del personal los ayudó. Alguien dentro de nuestra casa nos traicionó, Vinicio.—Escuché cada palabra, Laurabeth —respondí. Mi voz se mantuvo baja y peligrosa. Me apoyé contra la fría puerta de acero, escuchando los sonidos amortiguados de la pelea al otro lado—. En este mundo, la lealtad tiene un precio. Alguien a quien alimentamos y en quien confiamos abrió las puertas a esos asesinos.—¿
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