Las puertas corredizas del Servicio de Urgencias finalmente se abrieron con lentitud. El médico senior especialista en ginecología y obstetricia salió con el rostro sombrío y exhausto. Se había bajado la mascarilla médica hasta el cuello, dejando al descubierto las profundas arrugas de su frente mientras se acercaba a Dave y a la señora Moreno.Dave, que había permanecido inmóvil todo ese tiempo, se apresuró a avanzar. Sus ojos de águila, normalmente agudos, ahora reflejaban un pánico y una desesperación extraordinarios.—¡Doctor! ¿Cómo está mi esposa? Nuestro bebé está bien, ¿verdad? —preguntó Dave con voz de barítono, extremadamente ronca, mientras apretaba los puños con fuerza a ambos lados del cuerpo.El médico senior dejó escapar un largo suspiro y miró a Dave con profunda simpatía. Negó lentamente con la cabeza, un gesto breve que hizo que el corazón de Dave pareciera detenerse de inmediato.—Lamento muchísimo tener que darle una mala noticia, señor Moreno —dijo el médico con vo
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