Cayó la noche y el sicario que me vigilaba me hizo ducharme, cuando termine lo mismo que la noche anterior, vestido corto, bien pintada, zapatos de tacón alto, marchando después del cuarto. Nada más entrar en aquella sala privada, uno de los hombres se quedo serio mirandome, mientras que los otros dos, no hacían más que reír,—- Ponte de rodillas, con las palmas de tu mano hacia arriba y acercate a mi —- me dijo el hombre que era más serio.Como pude, porque no era fácil andar de esa forma, me acerqué a él, se quitó el cinturón de su pantalón y golpeó varias veces mis manos con todas sus fuerzas, haciendo que me quejara, ya no gritaba, ¿para que? me preguntaba, no servía para nada, ni gritar ni llorar, aquellos clientes eran mis dueños y podían hacer lo que quisieran conmigo, De pronto llenaron un vaso con whisky, ofreciendo. aunque por un momento me quedé mirando el vaso, el hombre lo acercó más a mis labios. Sabía que si me portaba bien, podría salir de aquel infierno con aquel hom
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