La puerta del baño se cerró detrás de Lara con demasiada fuerza; el espejo le devolvió una imagen que odiaba: labios tensos, ojos brillosos de rabia y humillación, respiración desordenada. Se apoyó en el mármol unos segundos, intentando recuperarse, pero la voz de Elena seguía clavada en su cabeza como agujas. "La única vez que te notan es cuando te metes donde no te invitaron." Lara apretó los ojos, odiaba a Elena, porque era una mujer que destruía con elegancia y no necesitaba levantar la voz. Porque Gabriel seguía mirándola como si el resto de las mujeres dejaran de existir cuando ella entraba en una habitación, y Lara lo había entendido demasiado tarde. Mientras tanto, en la mesa privada, el silencio seguía cargado de tensión, Gabriel observaba lentamente a Viktor: analizándolo y midiéndolo. Había algo insoportablemente tranquilo en él, como si no necesitara competir porque ya se sintiera ganador, y eso irritaba profundamente a Gabriel. Elena tomó un pequeño trozo de pan con
Leer más