Ese día marcó un punto de inflexión en su rocosa relación. La paz se mantuvo, y junto con ella floreció un respeto mutuo y cada vez más profundo entre ellos.Sandro consultaba con ella algunas de sus decisiones empresariales, pareciendo valorar sus opiniones y seguir sus consejos. Siguiendo su ejemplo, Theresa empezó a pedirle su opinión sobre algunos de sus diseños y desarrolló una profunda admiración por el ojo que parecía tener para la joyería de calidad. Con su aliento, ella empezó a intentar piezas más difíciles usando nuevos medios y se sorprendió gratamente con los resultados.La vida era mejor, pero ni mucho menos perfecta. Seguían durmiendo separados por insistencia de Theresa y, aunque él seguía acompañándola a todas sus citas con el médico e incluso era su entrenador en las clases de parto natural que había empezado a asistir, Theresa casi nunca hablaba con él sobre el bebé e intentaba por todos los medios desalentar cualquier discusión que él quisiera tener sobre ello.Lis
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