CAPÍTULO 8 - BESTIA SIN MODALES—A un milagro del cielo se le aguanta el golpe que sea —Emiliano despachó una sonrisa lenta y dio medio paso al frente, acortando la distancia hasta que ella pudo sentir el calor que emanaba de su pecho—. Así que no pida disculpas, ángel...A Olivia se le detuvo el corazón.La proximidad descarada de ese hombre redujo el aire a una ráfaga espesa y caliente por la respiración agitada de ambos.Emiliano se pasó la lengua por el labio inferior con una lentitud deliberada, recorriéndola como si fuera una presa acorralada y, ante ese simple gesto, un latido violento retumbó entre las piernas de Olivia, encendiendo una marea de calor líquido que le erizó el vello de los brazos y le aceleró el pulso hasta las sienes.«Muévete, zanja la distancia», se gritó a sí misma por dentro, luchando por contener el temblor involuntario que le recorría los muslos. «Huele a tabaco puro, cuero rudo y a un peligro oscuro... a todo lo que nunca te atrajo. Es una bestia joven,
Leer más