---Valentina narrandoOrganizar una despedida de soltera para Elena no fue fácil. Ella no quería nada demasiado extravagante — "solo una cena con las amigas, nada de strippers, nada de borracheras, nada que Adrian pueda usar en mi contra en el futuro".— Eres muy sosa — me quejé, mientras planeaba los detalles.— Soy una novia consciente.— Eres miedosa.— También. Pero principalmente consciente.Al final, acordamos una cena en un restaurante italiano en Brooklyn, solo mujeres: Elena, yo, Mina, doña Olivia y mi madre (que había venido de Francia especialmente para la boda y se autoinvitó).— ¿No va a haber hombres, doña Claudia? — preguntó mi madre, decepcionada.— No, mamá. Es una despedida de soltera.— Ay. Pero podría haber uno o dos... para animar.— ¡MAMÁ!— Es broma, querida. Es broma.Llegamos al restaurante. Elena estaba preciosa — vestido negro corto, tacones altos, pelo suelto. Rara vez se arreglaba así, y se notaba que se sentía especial.— Estás radiante — dijo Mina.— Es
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