Capítulo 2
Mi polla estaba durísima ahora, esforzándose tan dolorosamente contra mi cremallera que podía sentir cada latido en ella, goteando precum que ya empapaba mis boxers, y me moví intentando esconder el bulto pero él lo vio.
Siempre lo veía, joder.
—Jake —empecé, mi voz quebrándose como un adolescente.
Él dejó su cerveza con fuerza en la mesa, el sonido fuerte en la habitación silenciosa. —Mírame.
Lo hice, lentamente. Sus ojos estaban oscuros, con las pupilas muy dilatadas, y había pura hambre ahí, cruda y sin filtro, algo que nunca había visto dirigido a mí antes, o tal vez sí y solo estaba demasiado asustado para admitirlo porque admitirlo significaría que todo entre nosotros cambiaría para siempre.
—Dime la verdad —dijo, en voz baja pero firme—. Has estado masturbándote pensando en mí, ¿verdad? Acariciando tu polla cada noche imaginándome encima de ti, mi polla en tu boca, en tu culo, llenándote hasta que estés llorando.
Las palabras me golpearon, el calor subió por mi rostr
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