La voz demoníaca se desvaneció, pero sus palabras continuaron resonando dentro de sus cabezas como una maldición que ya había echado raíces.Durante varios largos segundos la cámara circular permaneció mortalmente silenciosa. Entonces el pánico estalló como una presa rompiéndose.Tyler fue el primero en perder el control. Se lanzó hacia las puertas selladas otra vez, golpeando sus puños contra el pesado roble. “¡Déjanos salir, hijo de puta enfermo!” rugió, voz quebrándose por el terror crudo. “¡Esto no es real! ¡Esto no puede ser real!”Khelani retrocedió del altar brillante hasta que su espalda chocó contra la fría pared de piedra. Su piel oscura se había vuelto cenicienta. “Tenemos que salir de aquí”, susurró, ojos muy abiertos por el horror. “No me importa lo que diga. No vamos a hacer esto”.Las manos de Chelsea temblaban mientras aferraba su teléfono, intentando desesperadamente encontrar señal. “No hay servicio. No hay nada. Estamos atrapados”. Su confianza burbujeante habitual
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