Narrado por Luna Los recuerdos volvieron como un torbellino en el exacto momento en que abrí los ojos. Los disparos, los gritos de los hombres, el olor a pólvora en el aire... y el rostro de Marco, su mirada de traición antes de que le disparara para salvar a Alex Morano. El hombre que yo misma había jurado matar. La ironía del destino era un sabor amargo en mi boca, incluso ahora, al despertar. Parpadeé varias veces, tratando de adaptarme a la luz suave que entraba en el ambiente. Estaba tendida en una cama blanda, en una habitación blanca y clara, con una decoración minimalista, pero elegante. Las paredes eran limpias, claras, adornadas con cuadros abstractos discretos. Una enorme ventana de vidrio traía la luz exuberante del día, tan viva que dolía en los ojos, acostumbrados desde hacía más de un año a las paredes grises y deprimentes de la base de Alex. Intenté sentarme, pero una punzada aguda en el vientre me hizo caer de vuelta en la almohada, un gemido escapando de mis labio
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