Kateryn Intentó con todas sus fuerzas recomponer su máscara de acero mientras tomaba asiento junto a Alexander, pero la grieta en la jaula de sus celos ya estaba hecha. Sus ojos destellaban una molestia incontrolable y sus manos temblaron levemente al acomodar la servilleta en su regazo. Sebastián, sin embargo, estaba tan cegado por su propio sufrimiento y por el despecho que no fue capaz de leer la victoria en los ojos de Kateryn. Para él, su silencio seguía pareciendo indiferencia, por lo que decidió duplicar la apuesta durante el primer tiempo de la comida. Consciente de cada mirada de Kateryn, Sebastián comenzó a replicar de manera sistemática los rituales que sabía que a ella la derretían en el pasado. Aprovechando que Valeria comentaba entusiasmada los detalles del itinerario, Sebastián esperó a que su prometida completara una frase que él ya preveía para estirar el dedo índice y tocarle ligeramente la punta de la nariz a Valeria, sellando la complicidad con una sonrisa cómp
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