Capítulo 192. El fin…
En la habitación de huéspedesChristopher:—Ya mi amor, no hay nada que perdonar —expresé—Los tres son mi vida. Primero muerto que separarme de ustedes. Sin ustedes mi vida no tiene sentido. Así que, hasta aquí, las lágrimas. Ahora vamos a disfrutar. ¿A dónde quieren ir? —pregunté, desligándome del trabajo.Mis hijos comenzaron a brincar y a gritar de felicidad. Estaban alegres porque sus padres no se divorciarán. Esto me mostró lo que necesitaba saber sobre cuánto habían cargado en silencio.Amber me abrazó por la cintura y besó mi pecho.—Te prometo que no habrá más castigo así —me susurró—. Especialmente, por el bienestar de nuestros hijos, que estaban sufriendo sin decir nada.—Y yo prometo no dejarme castigar por tanto tiempo —respondí, mordiéndole suavemente los labios y pasando mis manos por sus caderas.—Que sea el último conflicto entre tú y yo por culpa de otra mujer —exigió ella con firmeza.—Sí, mi amor. Vamos de una vez —la animé.Esa tarde la pasamos con los niños en el
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