Tras salir del recinto, Isabel intentó hacerse la desentendida y corrió en otra dirección. «Ya que no logran encontrarme, no podrán obligarme a pedirle disculpas a ese maldito de Lucca», pensó.Sin embargo, plantado justo en la puerta se encontraba aquel reportero despreciable de antes. Apuntó su cámara directamente hacia Isabel y le cerró el paso:—Señorita Isabel, si su intención es ir a disculparse, se equivocó de camino.Indicó con precisión el rumbo correcto y bloqueó su avance con el propio cuerpo, forzándola a encaminarse hacia el otro salón. Isabel dio un pisotón de pura exasperación, apretó los dientes y lo fulminó con la mirada.Enfurecida, estendió la mano con brusquedad para arrebatarle el gafete a Matteo, queriendo descubrir para qué medio de comunicación trabajaba como reportero.—¡¿De qué plataforma eres?!Intentó quitárselo, pero Matteo resultó ser mucho más rápido y ágil que ella. Al esquivarla, le propinó un puntapié a Isabel.—Señorita Isabel, por favor, respete nue
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