HASSAN AL-ÁSAD —Pero, no me importa lo que piensen los demás de mi Hassan, solo me importa lo que tú pienses de mí, lo demás no importa —respondo.—Pero a mí sí, Rohi, eres mi esposa y a mi esposa nadie le falta el respeto. —Deja un beso en mi sien y observo a las chicas que nos miran como si nos hubiera salido otra cabeza. —Merecen ser castigadas, chiquilla. —Pero no quiero que lo hagas, Hassan, no quiero que todo el mundo me termine odiando por ser tu esposa —susurró. —No haré nada, Rohi, solo les dejaré claro quién es la señora de esta casa para que no vuelvan a cometer una estupidez como esta. —Niego con la cabeza y observo cómo él mira a las chicas. —De rodillas —les ordena y rápidamente todas se ponen de rodillas. Niego con la cabeza y le suplico con la mirada que no haga tal cosa.—No lo hagas, por favor —susurro tomándolo de la mano y él niega. —Ahora pídanle perdón a mi esposa, a su reina —ordena. —Perdón, majestad —hablan bajando la mirada—, perdónenos. —No me convenc
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