Leah¿Cómo es que estaba aquí?Los dedos de Aiden se clavaron en mis caderas, obligándome a mirarlo de nuevo. —No me gusta la forma en que lo miras, Leah —dijo entre dientes, con la rabia hirviendo en sus ojos oscuros.Me estremecí bajo su mirada, abriendo la boca para hablar, cuando Nathan intervino. —Quita tus manos de encima.Dio un paso adelante, apretando el puño, solo para ser bloqueado por Storm, que apareció de la nada.Aiden apretó su agarre a mi alrededor, pegándome a su pecho. —¿Y qué vas a hacer al respecto? —se mofó.La ira deformó el rostro de Nathan.—Hijo de... —gruñó, intentando pasar por delante de Storm, pero este lo empujó hacia atrás, manteniéndolo en su sitio.Intenté zafarme de la mano de Aiden, pero su agarre se volvió más firme; sus uñas se hundieron en mi piel lo suficiente como para dejar marcas.Sus labios rozaron el lóbulo de mi oreja, su voz era una amenaza baja.—Ni se te ocurra.—He venido a llevarte a casa, Leah —dijo Nathan suavemente.Mi
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