**AVA DUVAL**Recordaba sus palabras con claridad, su voz resonaba en mi oído como una alarma. «Solo puedes ir si yo te acompaño. Actuemos con naturalidad», había dicho. Pero ¿por qué demonios Ethan Cole me estaba mirando así? Sus ojos me seguían a dondequiera que fuera, oscuros… casi fantasmales. Un escalofrío recorrió mi espalda, agudo y repentino, y mi estómago se contrajo sin que pudiera explicar por qué. El vello de la nuca se me erizó y la bilis subió hasta mi garganta. —¿Por qué me mira de esa forma? Joder —maldije, chasqueando la lengua. —Toma un trago —dijo alguien, sacándome de mis pensamientos. Dirigí la mirada hacia ella y me puse una sonrisa. —Qué considerada. ¿Sabes qué? ¡Vamos a divertirnos! Ethan no iba a arruinar mi noche y yo haría todo lo posible por disfrutarla. Me bebí el trago de un golpe, con los ojos desviándose hacia él. Una chica se había acercado a él y, por fin, su mirada había dejado la mía. Gracias a Dios, por fin podía respirar. Me arrastré
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