BARRIGUDASus ojitos mostraban miedo. Aunque me dolía lo que Davi estaba haciendo conmigo, sabía que era solo para llamar mi atención. No sabía cuánto duraría esa actitud, pero sí tenía algo claro: no me quedaría en esa casa por mucho tiempo.Por eso, lo mejor era desapegarme cuanto antes. De Enzo, de Davi, de Aayush… de todos los que habían logrado tocarme en ese lugar.—Voy a… salir un poco —dije, mirando sus deditos tibios aún rodeando mi mano.—¿Solo un ratito?—¿Te… importa? —pregunté, intentando sonreír.—No, no me importa.Me soltó y corrió hacia Shirley, abrazándola mientras me miraba. Respiré hondo y contuve las lágrimas. Esa pequeña versión de Enzo sabía herir incluso más que él.Sonreí, tragándome el dolor, y me fui.Al cruzar los portones, sentí que volvía a respirar. Amaba a Enzo y a Davi… pero también me asfixiaban. Amar era una droga.Cuando llegué a casa, papá y Will me esperaban.—¿Cuándo volverán Enzo y mi nieto? —preguntó papá, ansioso.Todos sabíamos que se había e
Leer más