UNA MUÑECA INFLABLE
POV Enzo
Desperté con la cabeza latiéndome. Sentía el cuerpo como si pesara doscientos kilos. Me arrastré hasta el baño y pasé un buen rato bajo la ducha.
No estar dentro de Manzanita en los últimos días me tenía en un estado deplorable. Mi polla me humillaba endureciéndose cada vez que pensaba en ella. Mi cuerpo reaccionaba incluso a su voz, muriéndose de deseo. ¿Y el corazón? Ni siquiera sabía que tenía uno que latía por mujeres hasta que ella apareció.
Las duchas frías se