De esa manera, Raihan la llevó hasta la cama, donde terminó de secarle el cabello y la piel con una delicadeza que parecía no tener fin. No buscó vestirla, simplemente la acomodó entre las sábanas tal y como estaba, porque en aquel instante deseaba contemplarla.Después se colocó algo de ropa cómoda y mandó llamar a una sirvienta para que llevara alimentos a la habitación. Cuando la comida llegó, Raihan permaneció sentado observando a Asiget mientras ella comía tranquilamente.Tras terminar, Raihan subió a la cama, la rodeó con sus brazos y la acomodó contra su pecho. Permaneció acariciándole el cabello, la espalda y los brazos con movimientos lentos mientras depositaba pequeños besos sobre su frente y sus mejillas, disfrutando de tenerla otra vez junto a él.La tranquilidad que Asiget experimentó en aquel momento terminó por vencerla. Durante todo el tiempo que permaneció en Midgar jamás había conseguido descansar de verdad.Dormía con sobresaltos, siempre alerta, pendiente de cualqu
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