Dante dejó con brusquedad la copa de vino que acababa de vaciar de un solo trago. El choque del cristal contra la mesa de madera rompió el ambiente de la sala VVIP del club, lo bastante fuerte como para atraer varias miradas fugaces.La corbata alrededor de su cuello estaba floja. La camisa arrugada, ya no tan impecable como aquella tarde. Su aspecto reflejaba a la perfección el caos que llevaba dentro.La intensidad de sus ojos, ya enrojecidos, recorrió la habitación de forma errática, como si buscara algo que ni él mismo sabía identificar.Aquel club era un refugio para quienes querían escapar del mundo exterior, un espacio donde la privacidad se pagaba caro y los secretos se guardaban con celo. Dante conocía el lugar gracias a Marcella. Ella le había dicho que, como joven empresario, necesitaba construir relaciones fuera de la oficina. Lugares como ese, según ella, eran los me
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