«¿Y qué tiene de malo mi apariencia?» Erick resopló mientras acomodaba su enorme mochila sobre el hombro.«Estoy cómodo así. Odio los blazers rígidos y los trajes elegantes que asfixian. ¿Crees que soy un empresario con corbata? Solo soy un gamer desempleado.»Hablar con Erick, que siempre decía lo primero que le venía a la cabeza, lograba devolverle a Luciana la parte humana que el mundo había ido apagando poco a poco.«Qué suerte que nuestros guardias de seguridad no te echaron a patadas de este edificio, Erick», soltó Luciana entre risas mientras le hacía una señal para que la siguiera. «Ah, cierto, casi lo olvido. Te presento a Rowan. Él es...»«Soy Rowan, el guardaespaldas personal de la señorita Luciana», interrumpió Rowan con educación, aunque con firmeza, presentándose antes de que Luciana pudiera terminar la frase.Erick se detuvo en seco y observó a Rowan de arriba abajo con expresión atónita. «Woah... ¿de verdad contrataste un guardaespaldas personal así, Helen? ¿Qué pasa?
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