Selene se sentó a horcajadas sobre mi regazo, con los labios húmedos e hinchados de nuestro último beso y su aliento rozando mi mandíbula como un susurro de ceniza.—Lo has hecho bien esta noche —murmuró, deslizando sus uñas por mi pecho—. Mejor de lo que esperaba.Solté una carcajada sin aliento, con los músculos aún crispados por la última ronda. —¿Eso es un cumplido o un desafío?—Un poco de ambos. —Ella sonrió con picardía, pero había algo más suave detrás de esa expresión—. Zeke.—¿Sí?Se movió, frotándose ligeramente contra mí. No lo suficiente para empezar nada, solo lo justo para hacerme escuchar.—Quiero que me domines, ahora.Parpadeé. —Espera. ¿Qué?—Me has oído.Mi corazón tronó en mi pecho, no solo por la excitación —que estaba ahí, obviamente—, sino por la pura sorpresa.—¿Te refieres a... ahora?—No. —Se inclinó, rozando mi oreja con sus labios—. Sí, esta noche. Si quieres.Tragué saliva. —Selene, yo nunca... No sé cómo hacer eso. Quiero decir, ya sabes que nunca he pas
Ler mais