Capítulo 2: Chorreando para el tatuador El tatuaje en la parte interna del muslo de Sophia estaba casi terminado, pero el aire en la sala privada se había vuelto espeso y pesado. Damien limpió la tinta fresca una última vez, dejando sus dedos mucho más tiempo de lo necesario. El vestido de verano de Sophia seguía amontonado alrededor de su cintura, con sus bragas negras visiblemente empapadas. Respiraba con dificultad, con las mejillas encendidas por la vergüenza y un deseo insoportable. Mark seguía justo afuera, probablemente mirando su reloj, preguntándose por qué esto tardaba tanto. Damien dejó la máquina de tatuar a un lado. Sus ojos oscuros se encontraron con los de ella, intensos y hambrientos. —Un trabajo hermoso —murmuró—. Pero aún no has terminado, ¿verdad? Sophia vaciló, mordiéndose el labio. Su cuerpo gritaba por más. Las constantes provocaciones, el riesgo, la culpa; todo la había empujado al límite. —Yo... quiero un piercing en el clítoris —susurró, con una
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