Punto de vista de ElenaEl tráfico del sábado por la mañana era ligero y la ciudad se sentía más lenta de lo normal, como si Denver todavía estuviera medio dormida.Entré al estacionamiento de la vieja cafetería de Fifth Street y enseguida reconocí el auto de Caleb.Por supuesto que ya estaba aquí.En aquella época, él llegaba temprano a todo. Entrenamientos, clases, partidos, incluso a los trabajos grupales que ni le importaban.Mientras tanto, yo siempre era la que llegaba cinco minutos tarde con un café en una mano y el bolso medio abierto.Estacioné unas cuantas plazas más allá y me quedé sentada un segundo dentro del auto, observando el edificio familiar.El letrero era nuevo, la pintura era nueva, pero el lugar seguía viéndose igual.Las mismas ventanas grandes, el mismo pequeño patio afuera, la misma campanita ridícula en la puerta que solía anunciar nuestra llegada como si fuéramos personajes recurrentes de una película.Prácticamente crecimos aquí.Tomé mi bolso, bajé del aut
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