Andruw Di'Marco.El sol comenzaba a descender lentamente, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y dorados que se reflejaban en la superficie del agua como un espejo. La tarde había sido un regalo inesperado, un respiro en medio del caos en el que parecía haberse convertido en nuestra vida cotidiana. Y yo, por primera vez en semanas, me permitía disfrutarlo.Mis ojos se desviaban constantemente hacia Scarlett, que jugaba en el agua con Liam entre sus brazos. El bebé reía sin parar, chapoteando con sus manitas y llenando el rostro de su madre de pequeñas salpicaduras. Scarlett reía con él, un sonido tan puro y genuino que me hacía olvidar, aunque fuera por un instante, que el mundo exterior seguía siendo igual de oscuro y peligroso.— No sabía que los recién casados se miraban tanto — comentó Lucius, recostado en la tumbona con los brazos cruzados detrás de la cabeza, con una sonrisa de medio lado de esas que provoca borrarle de un puñetazo.— No sabía que los solteros amargados tenían
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