PDV de Katerina"Por favor", me había escuchado decir, cediendo. Algo que juré nunca hacer. Le había suplicado al hombre que se suponía que debía odiar en ese momento que me follara. Como si fuera una gallina en época de apareamiento sin ningún control.Pero no pude encontrar en mí la voluntad de importarme. Al menos no en este momento. Todo lo que necesitaba en ese instante era la liberación alucinante y arrasadora que sus dedos prometían darme.Mauricio deslizó sus dedos de vuelta a mi coño y yo me apretéalrededor de ellos de deleite. Gemí ante la sensación de la bienvenida penetración, incapaz de entender cómo algo tan malo podía sentirse tan bien.Abriendo los ojos ante su hermosa cara, casi me quemé con la mirada en sus fuertes ojos. La fiereza de estos era tan visceral y física como un suave golpe en el pecho.Nunca me había afectado tanto la expresión en la cara de un hombre hasta ahora, y mis desvergonzados pliegues expresaron su acuerdo apretándose con más fuerza sobre sus d
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