~Elias~Golpeo el escritorio con la mano, el sonido vibrando a través de la madera. —¡Sal de mi oficina, Alice! ¡No quiero tus tartas, no quiero tu café y no te quiero rondando a mi alrededor! ¡Solo haz tu maldito trabajo y déjame en paz!Alice se congela. El color se drena instantáneamente de su rostro, dejándola completamente pálida. Sus ojos se dilatan en puro estado de shock. Nunca, en todos los meses que ha trabajado para mí, le he levantado la voz. Jamás.Ella maneja mis horarios, mis negocios, a veces mi vida personal, y siempre la he tratado con respeto.Durante tres agonizantes segundos, ella solo se queda ahí de pie, con los labios partidos, mirándome como si me hubiera transformado en un monstruo justo frente a ella. Destello de dolor agudo y doloroso cruza sus facciones, sus ojos brillan con lágrimas repentinas antes de que las contenga a la fuerza.No dice una sola palabra. Solo tropieza hacia atrás, con movimientos desorganizados, y sale corriendo de la habitación, cerra
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