~Elias~Cada instinto posesivo y protector que he estado intentando suprimir desde la noche en que ella intentó renunciar explota en mi mente. La duda en su voz, el dolor en sus ojos, todo eso derriba cada muro restante de mi moderación.Estiro la mano, mis enormes manos deslizándose en su cabello, mis dedos agarrando los suaves mechones mientras la jalo hacia adelante. Me inclino y atrapo su boca con la mía.Un jadeo agudo escapa de su garganta contra mi boca, con sus manos subiendo a toda prisa para agarrar la tela de mi camisa blanca, jalándose con fuerza contra mi pecho.Succiono su labio inferior, malditamente suave. Podría hacer esto para siempre.Mis dientes rozan su labio, mordisqueando la carne, enredando mi lengua con la suya. Ella responde con la misma hambre.No es un beso tierno, es una liberación desesperada y hambrienta de cada gramo de tensión que hemos estado acumulando durante días. Saboreo la dulzura de su boca, el calor de su piel, el placer puro e implacable de te
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