Punto de vista de JasonPaso con paso firme junto a la recepcionista, ignorando su protesta sorprendida, y pulso el botón del piso 57. Cada piso que suena en el ascensor es un nuevo latido de mi enfado. Me pregunto quién le habrá dado al bastardo el valor para hacer una jugada como esta y creer que se saldría impune. Las puertas del ascensor se abren y avanzo a grandes zancadas, pasando junto a su asistente, que corre detrás de mí en un intento inútil de bloquearme el paso.Ni siquiera me molesto en llamar. Abro la puerta de golpe. Ahí está Conrad, mi ilustre hermanastro, sentado detrás de su escritorio, inclinado sobre un pequeño y ordenado montoncito de polvo blanco que supongo que es cocaína. El aire de la habitación está viciado, cargado con el olor de colonia cara y decadencia.—Intenté detenerlo, señor —jadea finalmente su asistente desde atrás.Conrad levanta la vista, y sus ojos se abren como platos, como si hubiera visto un fantasma. Luego, hace un gesto despectivo con la man
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