La actitud de Andrea había cambiado, pasando de su habitual dulzura y sumisión a un toque de desafío. Un brillo desafiante apareció en sus ojos mientras examinaba a Elara de arriba abajo.Elara la miró y, sin decir palabra, intentó pasar de largo. Pero Andrea se adelantó para bloquearle el paso, con el ceño fruncido. «Señorita Lawrence, no es bienvenida aquí. Desaparezca antes de que alguien se dé cuenta».Elara soltó una risita, recorriendo con la mirada a Andrea con calma, mientras su voz cargaba de insinuaciones. «No me invitaste, y desde luego no tienes derecho a echarme».Las luces caían sobre ellos, proyectando un resplandor sobre la piel radiante de Elara. Era de una elegancia deslumbrante, una belleza que no podía ocultarse.La sonrisa de Andrea se desvaneció mientras se inclinaba y susurraba: "Elara, hagas lo que hagas a mi familia, me aseguraré de que tengas el mismo sabor".—Ya veremos —dijo Elara con una sonrisa desdeñosa, considerando a Andrea inferior a su atención. En e
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