El invierno parece estar en su punto más alto. La pareja, con ropa de invierno, estaciona el auto en su garaje.Su perro de raza border collie, los recibe con ladridos.Leónidas baja primero, acaricia a su mascota, luego le abre la puerta a su mujer, y mientras besa su frente la ayuda a quitar su chaqueta y el suéter. Ella también lo ayuda, luego saluda a su perro. Se dan una mirada enamorada y caminan juntos hasta la sala que los recibe con calidez mientras su mascota los sigue.—No veía la hora en llegar. Quiero un pedazo de este pastel que preparó mamá ayer —murmura la morena, ansiosa—. Dime, Van, ¿quieres un poco de pastel?El rubio la ve hablar con el perro y luego la ve ir con prisa a la cocina, duda en seguirla, y… no lo hace, en cambio, se llena de valor para hacer algo importante.Hace seis meses tomó un pincel por primera vez, y aunque ese día, solo fue capaz de hacer un círculo, poco a poco, fue ansiando más. Esa mirada que lo perseguía, desapareció. Entendió gracias a su te
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