Mi teléfono vibró cuando Julián me empujó contra la pared de la biblioteca. Habíamos dejado el estadio, viniendo aquí con la intención de tomar un poco de aire.Mi coño, sin embargo, tenía otros planes. Fue así como terminamos enroscados el uno con el el otro en la biblioteca, besándonos.El misterioso desconocido me había permitido correrme, pero mi clítoris seguía goteando, exigiendo más, y el chico debajo de mí era el único hombre además de Jason que podía embestirme como yo quería.Duro y sin piedad."Fóllame, Julián. Celebra tu victoria con un poco de coño. ¿No quieres eso?" Mi voz era tímida y seductora, el tono perfecto para ponerlo cachondo.Efectivamente, su polla se endureció contra mi muslo, y me froté contra ella, presionando más fuerte desde mi posición donde estaba sentada en su regazo."¿En serio, Jess? ¿Quieres hacerlo aquí, de entre todos los lugares? Realmente eres una puta por mi polla, ¿verdad?"Él se rio entre dientes. Poco sabía él que yo no era una puta solo par
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