Un golpe en la puerta distrae mi atención de los diversos juguetes que tengo sobre la cama.
Al otro lado de la puerta está una de las tres chicas a las que he convertido en mis putas de sexo. Suelta un chillido de emoción cuando me ve.
Lleva puesta la minifalda rosa tal como le había ordenado, combinando con su cabello rosa a la altura de los hombros. La falda se le sube por el muslo mientras entra saltando a la habitación.
La rodeo lentamente, usando un dedo para apartar el cabello de su rostr