POV de AlejandroLa pesada puerta de madera gimió al cerrarse detrás de ella, pero el silencio que siguió estaba lejos de ser tranquilo.Me senté en la silla de madera de respaldo alto junto al hogar, las manos descansando sobre las rodillas, observando a Sofia a través del tenue y anaranjado resplandor de las brasas agonizantes. Estaba de pie cerca del umbral, la espalda plana contra el marco, el pecho subiendo y bajando en sacudidas agudas y superficiales. Intentaba ocultarlo —intentaba ralentizar el pulso, intentaba forzar la postura en aquella quietud guardada y calmada que siempre llevaba como armadura— pero a mis ojos, cada respiración frenética era una señal obvia.Abrí las fosas nasales, tomando un aliento profundo y lento del aire de la habitación.El lobo se agitó violentamente bajo la piel, las orejas echándose hacia at
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