Mundo ficciónIniciar sesiónPOV de Sofia
Los ojos de Catalina ardían con un veneno crudo y feral.
—¡Maldita sea! —maldijo violentamente, la voz un susurro afilado como navaja contra la fría mampostería del alcoba. Los dedos, rematados en afiladas uñas manicuradas, se hundieron sin piedad en la lana de los hombros, la respiración llegando en jadeos calientes y amargos que olían a vino dulce e higos secos—. &ique







