POV de SofiaPatrick estaba de pie en el estrecho hueco de la entrada, el pecho agitado, los dedos agitándose contra los pesados guantes de entrenamiento de cuero bajo el brazo. No me miró, pero podía ver el cálculo desesperado y salvaje que ocurría detrás de sus ojos. Esperaba que el martillo cayera. Esperaba que Alejandro arrancara la puerta de la bisagra restante y lo arrojara por el corredor de piedra por atreverse a sugerir semejante traición.Alejandro no se movió. Se quedó como un pilar de hierro, la enorme mano anclada en la rota madera de la puerta, la guarda de pecho embarrada prácticamente tocando la capa mojada de Patrick. El silencio entre ellos era suficientemente denso para ahogar, vibrando con el calor residual de su rabia.—Retrocede, Patrick —dijo Alejandro, su voz cayendo a un susurro bajo y aterrador que prometía violencia s
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