Capítulo 28: Me has arruinadoValentín no se detuvo.Siguió devorándola con hambre controlada, la boca pegada a su coño, lamiendo y succionando su clítoris con movimientos precisos y firmes. Sus dedos entraban y salían de ella con ritmo constante, curvándose justo donde sabía que la destruiría.—Así, Sofía… déjate ir, mi amor —gruñó contra su piel—. Déjame probarte otra vez.Sofía temblaba, con las piernas tensas alrededor de su cabeza; el placer subió rápido, volviéndose imparable. Valentín aceleró solo lo necesario, chupando más fuerte, hundiendo la lengua profundo mientras sus dedos la follaban sin piedad.Hasta que ella arqueó la espalda con fuerza y explotó.—Valentín… ¡Dios! —gritó, convulsionando.El orgasmo la atravesó como una ola violenta.Su cuerpo vibró, sus caderas se sacudieron contra la cara de él mientras él seguía lamiendo, prolongando cada espasmo, bebiendo todo de ella hasta que quedó jadeando, agitada y con la piel cubierta de sudor.Entonces lo miró desde el sofá,
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