Malía observa cómo la tensión del cuerpo de Gunnar simplemente cede y la fuerza desaparece por completo.Amlak, ese lobo enorme, blanco y platinado, se gira, clavando sus ojos oscuros como la noche pasando su pecho como un par de estacas de hielo.Malía traga saliva.Él se acerca paso a paso con su pelaje platinado bañado en sangre, demostrando que las heridas seguían ahí, frescas y constantes.— Corazón— Malía se levanta, con el dolor de su cuerpo golpeado en repetidas ocasiones.Pero nada de eso importa si lo tiene ahí a su lado.— Cariño, finalmente estás aquí, me encontraste, gracias… gracias— dice ella levantando los brazos para acariciar ese enorme lobo de tres metros de alto.Amlak a pesar de estar a un paso de la muerte, no puede olvidar la sensación de tener su corazón paralizado…Y esa energía que lo rodeó solo lo hacía querer descubrir de dónde venía.El aliento cálido de Amlak la rodea, reconfortándola, haciéndola sentir amada, querida y protegida.Amlak comienza a olfate
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