—— ...Punto de Vista de Isabela... — Después de aquella conversación en el café, Valeria y yo no nos levantamos enseguida. Seguimos hablando durante horas, como si el tiempo se hubiera diluido entre confidencias, risas y silencios cómplices. Pedimos otra ronda de café, luego algo dulce, y sin darnos cuenta la mañana se convirtió en tarde. Hacía mucho que no teníamos un día así, solo de nosotras, sin responsabilidades inmediatas reclamándonos, sin urgencias médicas, sin tensiones emocionales pesándonos sobre los hombros. Caminamos por el centro comercial como lo hacíamos antes, cuando nuestra mayor preocupación era elegir zapatos par
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