— ...Punto de Vista de Isabela... — El silencio entre nosotros no era incómodo, pero sí pesado. Tenía densidad. Como si el aire se hubiera vuelto más espeso, más consciente de cada respiración. Me senté en el sofá sosteniendo la copa de vino entre las manos, sintiendo el frío del cristal contra mis dedos, mientras Azael permanecía a una distancia prudente. Ni demasiado cerca como para invadir, ni demasiado lejos como para parecer distante. Exactamente en ese punto intermedio donde se ubican las decisiones importantes. La luz cálida de la sala dibujaba sombras suaves en su rostro. Sus facciones estaban tensas, pero no por enojo. Era otra cosa. Vulnerabilidad. Y eso en él siempre me conmovía m&aac
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