Ginevra Giovanni Era como un efecto dominó. En cuanto subí al vehículo pude sentir que mi respiración se aceleraba poco a poco, aún cuando estaba sentada, sin hacer nada y con el aire encendido del vehículo, sentía que me sofocaba, tal vez era por los dos hombres a cada lado de mi dentro del vehículo o tal vez era porque cada vez me acercaba más a Mikhail. El miedo me envolvió. Aunque estos hombres creyeran que yo era su esposa, realmente no lo era, y esa era la verdad, la más cruda verdad, tenía miedo de lo que él podría hacerme. Le había dado todo lo que quería y necesitaba de mí, el nombre del topo y lugares para atacar a mi familia. No es que sintiera remordimiento por ello, pero a estas alturas debió haberse dado cuenta de que solo le di una pequeña parte de todo lo que sabía. Probablemente está vez no tendría compasión, sería solo un Pakhan con ganas de venganza. El silencio era ensordecedor en el vehículo, ninguno hablaba, pero podía sentir la tensión a millas de distancia
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