Capítulo 61MagnusSubí las escaleras sintiendo que cada peldaño era una losa de piedra sobre mis hombros. El sonido de la risa de Maya y el júbilo de Dominic salían a través del suelo, pero cuanto más ascendía, más moría ese sonido para ser reemplazado por un silencio sepulcral.Al llegar frente a la puerta de su habitación, me detuve. No necesité usar mis sentidos de lobo para saber que estaba allí, pero cuando me concentré, el sonido me golpeó directamente en el pecho: un llanto ahogado, rítmico, que venía desde el baño.Toqué suavemente con los nudillos.—Emma… soy yo, Magnus —dije, bajando el tono de voz.No hubo respuesta inmediata, solo el sonido de alguien intentando tragar aire entre sollozos. Cerré los ojos y apoyé la frente contra la puerta de madera. Podía olerlo. Podía oler la sal de sus lágrimas, el miedo y esa agonía pura que desprende un corazón cuando se hace añicos. Como guerrero, estoy acostumbrado al dolor físico, a las heridas de guerra, pero esto era diferente. E
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