**Punto de vista de Ava**La luz de la mañana se filtraba suavemente a través de las cortinas entreabiertas, suave y dorada, pero no aliviaba en absoluto el peso que me oprimía. Estaba acostada en la cama, rodeada de las almohadas que Ethan había apilado con cuidado detrás de mi espalda, con la mano descansando sobre la curva de mi vientre. El bebé se movía en lentos y constantes giros, cada patada un pequeño consuelo en la habitación silenciosa. Pero el dolor en mi costado se había vuelto más pesado durante la noche. Ya no venía en oleadas: se quedaba ahí, una presión constante y opresiva que hacía que cada respiración se sintiera un poco más deliberada.Ethan llevaba un rato despierto. Estaba sentado en la silla junto a la cama, con el portátil abierto sobre las rodillas, pero su atención no dejaba de desviarse hacia mí. Tenía ojeras marcadas. Apenas había dormido en los últimos días. Cada vez que me movía o me quejaba en sueños, él estaba ahí, frotándome la espalda o hablándole sua
Leer más