El sol empezó a descender en el cielo, proyectando largas sombras doradas sobre la autopista. Estaban a solo tres horas de su nuevo hogar. Mientras conducían, el destello azul del agua de la famosa costa apareció a su derecha.—¿Saben qué? —dijo Gius, dirigiendo el SUV hacia la salida—. Hay una playa por este camino. ¿Qué les parece si paramos un momento y sentimos el ambiente de ese lugar antes de llegar a casa?—Vaya, papá, no es mala idea —intervino Armman—. Mamá, ¿tú qué piensas?Nelly se aclaró la garganta. —Creo que deberíamos ir directamente a casa.Tanto Armman como su padre se echaron a reír.—Tu madre no tiene remedio, no sabe divertirse —dijo Gius, riendo.—Yo no diría eso, papá.—No te preocupes, Nelly. Llevamos horas en este coche. Nos merecemos un descanso. Además, puede que no tengamos otra oportunidad de visitar este sitio. Es una playa famosa, ya sabes. Digamos que vamos a estirar las piernas, pero en la arena —explicó Gius, intentando convencerla.—Está bien.Unos mi
Leer más