Sin poder evitarlo, mi mente volvió al día en que le pedí a Hunter que investigara el pasado de Stella.No encontramos nada.En aquel momento lo dejé pasar, pero ahora, unido a todo lo ocurrido esa noche, aquel detalle volvió a pesar en mi cabeza.Algo no encajaba.Además, dormir parecía imposible.Cada vez que cerraba los ojos, veía el rostro de Ella.No el de la mujer que todos recordaban en los retratos, ni el de la Luna perfecta que la manada había amado.Veía a mi Ella.Herida. Dolida. Mirándome como si la hubiera traicionado al elegir casarme con otra mujer.La culpa me estaba consumiendo.Así que, poco antes de la una de la madrugada, terminé levantándome y dirigiéndome a la biblioteca.Quizá allí encontraría alguna respuesta.La biblioteca territorial permanecía abierta las veinticuatro horas, así que, aunque era una hora poco habitual para una visita, la bibliotecaria seguía en su puesto. Me miró con sorpresa cuando me acerqué al mostrador.—Busco información sobre alguien que
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