DAMIAN WINTER—Hola, hijo —la voz de mi padre sonó grave, casi nostálgica.Me quedé sin reacción. Lo miré, vi su postura rígida, el traje de diseñador, y sentí que la rabia me recorría el cuerpo como una corriente eléctrica. No era solo por la sorpresa de verlo allí, sino por el maldito momento. Justo ahora, cuando Stella apenas se estaba recuperando y yo necesitaba mantener la paz en casa. No puedo dejar que me ponga de mal humor hoy.—¿Qué haces aquí? —pregunté en un tono frío, directo, sin siquiera disimular mi incomodidad.Antes de que respondiera, mi madre intervino.—Damian, tienen que hablar —su voz era tranquila, pero la mano firme en mi hombro me empujó hacia afuera de la casa—. Solo escucha a tu padre, por favor.La puerta se cerró a mis espaldas, separándome de Stella y Danian. Respiré hondo, intentando mantener el control, y bajé los tres escalones del porche hasta la entrada.Me senté en el banco de piedra junto a la puerta, cruzándome de brazos, y miré fijamente a mi pad
Ler mais