Selene terminó de dar su paseo matutino, regresó al lado de Silas, el feliz de verla tranquila con sus paseos en compañía de los Deltas, todos están al pendiente de su salud y seguridad.—¡Amor! ¿Que tal tu paseo?——¡Amor mi paseo muy gratificante.—Sintió una alerta a sus espaldas, se gira en el momento que se materializa, por los lados del cultivo, un hombre cuya aura es diferente, tenía la fragancia de las flores de naranjo, su porte de realeza, sus ojos celestes miran a Selene con admiración:—¡Reina Selene, disculpa mi atrevimiento al venir sin ser invitado, me gustaría hablar con el Alfa Rey y contigo, si me lo permiten.!—Silas se puso al frente, sus ojos azules centelleando con una advertencia de Alfa, pero Selene puso una mano en su cuello. Ella sentía, a través de su Sello de la Espiga, que este ser no venía a consumir vida, sino a buscarla.—Soy el Conde Valerius, él verdadero de los inmortales,— dijo el extraño, se inclinó haciendo una reverencia frente a ella. —Soy uno de
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