Esta noche no había sido ni corta ni larga; luego de conseguir donde hospedarse, Efraín no pudo pegar el ojo hasta que casi estuvo por amanecer, así que, cansado de dar vueltas en la cama y recordando que Patrik ya debía estar despierto, tomó su móvil y decidió llamarlo.—Patrik…—Veo que ya estás despierto y desocupado. —dijo Efraín en un tono relajado.Patrik al escuchar su voz, sintió como un poco de calma llegaba a él, por lo que, sin pensarlo dos veces, dijo:—Veo que ya estás de vuelta.—Sí, ¿Cómo estás? —preguntó Efraín como si no se hubiesen dejado de ver medio año.—Bien, algo… Atareado, pero… Bien… SupongoPatrik miraba hacia donde estaba su alcoba; sabía que esa llamada tenía un propósito, un nombre y apellido conocidos.—Supongo que con esa nueva vida de casado, debes estar atareado.—No, la verdad es que mi vida de casado es lo único que me hace llevadero el maldito infierno en donde me pasaste a dejar. ¿Dónde andas? —dijo Patrik con seriedad.—En Mexico…Tan pronto como P
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