Punto de vista de ElenaRespiré hondo, con un temblor, llenando mis pulmones con el aire helado. Reprimí el impulso frenético y desesperado de correr hacia él, encerrándolo en una caja fuerte en mi mente. Alisé la falda de mi vestido, enderecé la espalda y las vértebras de titanio volvieron a su sitio."Bien", dije, con la voz fría y autoritaria. "Me quedaré".Julian asintió brevemente y con respeto. "Una sabia decisión, señorita Anderson".Me volví hacia las puertas de cristal que daban al reluciente salón de baile. A través de los cristales, vi a David Kensington, que se reunía con la escultura de hielo, riéndose de algún chiste adulador, completamente ajeno a que su verdugo estaba en la terraza.Volví a mirar al organizador."Entra conmigo, Julian", le dije, con una sonrisa oscura y letal en mis labios color burdeos. "Toma algo. Mira cómo destripo al anfitrión".Julian soltó una risa seca y baja. Dio un paso atrás, desvaneciéndose sin esfuerzo entre las sombras proyectadas por la b
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